<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6632210020268257360</id><updated>2011-04-22T03:51:29.570+02:00</updated><category term='el coche familiar'/><category term='Ralph'/><category term='Paul y una niña'/><category term='rachel'/><category term='Matilde'/><category term='Charlie'/><category term='ella'/><category term='James Hellmutt'/><category term='Mi madre'/><category term='cynthia'/><category term='el ilusionista'/><category term='nick'/><category term='muelas'/><category term='Sara y Paul.'/><category term='Martin'/><category term='Nuestras abuelas'/><category term='yo'/><category term='ingrid'/><category term='Susan y Lisa'/><title type='text'>el sueño de raymond wilcock</title><subtitle type='html'>Encontré la vieja maleta de Raymond Wilcock en un mercado de viejo. Estaba desgastada y tenía los cierres estropeados. Demasiada historia para terminar su viaje en un destartalado tenderete.  No estaba vacía. Había una carta sin sello “He soñado toda mi vida. Cuéntenselo a los demás.” Bajo el sobre se amontonaban centenares de fotografías, dibujos, películas, cartas y un diario. Una vida entera cobraba sentido en el desorden de aquella vieja maleta. Era el sueño de Raymond Wilcock…</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>daniel resines</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>15</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6632210020268257360.post-767193512581934426</id><published>2008-03-16T10:21:00.004+01:00</published><updated>2008-09-25T10:38:03.626+02:00</updated><title type='text'>la zapateria de Pete Fernandez</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/R9zmylQWY3I/AAAAAAAAAEY/aRgP1pFOnY8/s1600-h/foto+beisbol.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/R9zmylQWY3I/AAAAAAAAAEY/aRgP1pFOnY8/s400/foto+beisbol.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5178267428237763442" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(...) el día que un ojeador de los yankees se acercó al pueblo, los habitantes de  Richmond, pasearon más orgullos de lo habitual por las calles de su pequeña ciudad. Aquel día todos parecían mejores ciudadanos, mejores vecinos y, por extraño que parezca, mejores personas. Se había acercado para ver un partido de las series regionales entre los Wild Seeds de Mumford y los Benedicts locales. Pero todos sabían a que había venido en realidad aquel pequeño hombrecillo de aspecto enojado que lucía un elegante sombrero blanco y mascaba tabaco de forma compulsiva. En cierto modo, todos le esperaban desde el día en que Pete Fernández había conseguido cuatro homerounds consecutivos frente a los Desperado Wolves. (...) Pete Fernandez no era un tipo corriente. Sus raíces no eran latinas. Simplemente uno de sus abuelos había adoptado un apellido hispano, al parecer, sin más intención que la de dar que hablar. Pete siempre había sido un buen jugador de beisbol. Probablemente el mejor que Richmond había tenido jamás. Cada día, al cerrar la vieja zapatería que siempre había pertenecido a su familia cogía su bate, el mismo que había recibido como regalo en su décimo aniversario y se dirigía al campo de entrenamiento. Allí, sólo interrumpía su entrenamiento si algún niño despistado reclamaba su atención. (...) Pete era tímido y callado, pero se hacía querer. Nunca daba la sensación de tener prisa y siempre escuchaba con atención. En sus casi cuarenta años de historia, los Benedicts no habían contado con otro jugador como Pete. Era efectivo con el bate y una referencia para todos sus compañeros. A su manera, Fernández era una superestrella. Y para su pueblo, un orgullo. (...) A menudo, le preguntaban en la zapatería el porqué no había intentado hacerse profesional. Un jugador con sus números habría sido deseado por cualquier equipo de las series mundiales. Y él, siempre esbozando una sonrisa y levantando sus hombros contestaba con otra pregunta. ¿Quién se encargaría entonces del negocio familiar? Nadie tenía respuesta, y por tanto, Pete seguiría atendiendo cuidadosamente los pies de sus vecinos. (...)  Aquel caluroso domingo del mes de Abril la expectación era máxima. Cuando Pete se dirigió a su posición de bateo, el silencio se apoderó del destartalado campo de los Benedicts. Muchos miraron al observador. Llevaba un pequeño bloc de notas y se incorporó para ver mejor la jugada. Como solía hacer, Pete dio dos suaves golpes en la base con su bate, achicó algo de arena con sus zapatillas y levantó la mirada hacia el pitcher. Éste lanzó la primera bola con fuerza. Pete ni siquiera se movió. Solo pestañeó cuando la bola ya había pasado de largo. El silencio se hizo más intenso. Si Pete no acertaba a la primera, la segunda saldría del campo. Pero la segunda pasó. Y también la tercera. Quedó eliminado. El observador se levantó entre la silenciosa multitud y se marchó (...) Por la mañana siguiente, la normalidad volvía a habitar las calles de la ciudad. Los niños iban a la escuela y sus mayores al trabajo. Mi madre me llevó a la escuela en nuestra vieja furgoneta. Yo tenía doce años y pensaba que ella tenía respuestas para todo.  La interrogué sobre Pete Fernández. “Puede que no quiera dejar su destino en manos de una pelota. Le gusta trabajar en su zapatería. (...)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6632210020268257360-767193512581934426?l=raymondwilcock.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/feeds/767193512581934426/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6632210020268257360&amp;postID=767193512581934426' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/767193512581934426'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/767193512581934426'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/2008/03/la-zapateria-de-pete-fernandez.html' title='la zapateria de Pete Fernandez'/><author><name>daniel resines</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/R9zmylQWY3I/AAAAAAAAAEY/aRgP1pFOnY8/s72-c/foto+beisbol.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6632210020268257360.post-2161561157923834080</id><published>2007-10-12T08:08:00.000+02:00</published><updated>2007-10-12T10:08:47.827+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ella'/><title type='text'>mirar al cielo</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/Rw8rd4ergTI/AAAAAAAAACY/n6i3rsEA10U/s1600-h/foto+new+york.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/Rw8rd4ergTI/AAAAAAAAACY/n6i3rsEA10U/s400/foto+new+york.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5120359093720809778" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(...) durante los primeros años de mi vida tuve siempre por costumbre andar con las manos en los bolsillos, arrastrar con descaro los pies y fijar la mirada en el suelo. Me acostumbré a ello falto de la esperanza en que nada pudiera sorprenderme y siempre temeroso de tropezar inesperadamente con cualquier cosa que no hubiera podido ver con suficiente antelación. (...) Era el tercer sábado de un mes de mayo y yo, con el insomnio viviendo todavía lejos de mí, ya había entregado mi consciencia al guardián del inconsciente en un autobús varado en la estación de Richmond. Cuando ésta me fue devuelta al final de nuestro viaje, el autobús ya reposaba en la estación central de la quinta avenida. Bajé de aquel vehículo que me parecía enorme y mis pies y Nueva York se toparon el uno con el otro. En aquel instante, perdí la costumbre de mirar hacia abajo. El ayuntamiento era el edificio más alto de Richmond. Tenía cuatro plantas, aunque el salón de actos, que ocupaba el piso más alto, seguía sin estrenar. Miré a mi alrededor. Entregado a un giro de trescientos sesenta grados no vi nada que se pareciera a nuestro ayuntamiento. En aquella ciudad me convertí al momento en un niño tan absurdamente pequeño que ni siquiera lo parecía. Andé detrás de mi padre media hora sin ver de él más que su sombrero de vez en cuando. Cuando el cuello me tiraba con insistencia. Llevaba la mano suavemente alojada en su bolsillo.  Me limité a pasear por aquellas calles mientras mi padre tiraba de mí con delicadeza. (...) A media tarde llegamos a Central Park. Yo estaba acostumbrado al campo, pero nunca antes había visto un parque tan enorme en ninguno de los pueblos en los que había estado antes.  Los otros niños perseguían ilusionados a las ardillas tratando de alimentarlas sin demasiado éxito. Orgulloso de mi origen rural me puse las manos en el bolsillo, una vez más, y observé aquella escena por encima del hombro. Había crecido en un pueblo lleno de ardillas, y no había viajado a la gran manzana para dejarme impresionar por una escena como aquella. Ella pasó por delante mío en aquel preciso momento. Justo antes de que nos cruzáramos levantó la mirada hacia aquellos chiquillos y adiviné en ella un gesto de desaprobación igual que el mío. Nunca antes me había llamado la atención ninguna niña, y tardarían años hasta que algo así me volviera a suceder, pero supongo que encontrar en aquel momento una aliada fue suficiente para que me fijara en ella. Su paso era decidido, y su indumentaria impecable. Incluso llevaba un diminuto bolso y adornaba su pequeña cabeza con un elegante sombrero. Cuando se cruzó conmigo no pude evitar seguir mirándola. Giré la cabeza y seguí andando. Pocos segundos después noté como mi pie izquierdo resbalaba. Los muchachos que perseguían a las ardillas se detuvieron estallando en una sonora carcajada. Mi padre me miró con condescendencia. Y mientras yo miraba repugnado lo que acababa de pisar, pude notar perfectamente como ella se detenía y se daba la vuelta gritando un nombre. ¿Mi nombre? Pensé. Al momento, un rechoncho perro salchicha de color marrón se acerco corriendo hacia ella. Le ató una cadena al cuello y se alejaron definitivamente.(...)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6632210020268257360-2161561157923834080?l=raymondwilcock.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/feeds/2161561157923834080/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6632210020268257360&amp;postID=2161561157923834080' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/2161561157923834080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/2161561157923834080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/2007/10/mirar-al-cielo.html' title='mirar al cielo'/><author><name>daniel resines</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/Rw8rd4ergTI/AAAAAAAAACY/n6i3rsEA10U/s72-c/foto+new+york.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6632210020268257360.post-7256953201854184627</id><published>2007-10-05T10:39:00.000+02:00</published><updated>2007-10-05T10:41:38.467+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='el coche familiar'/><title type='text'>crecer</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RwX4nIergQI/AAAAAAAAACE/Wed0PpFfdYU/s1600-h/foto+crecer.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RwX4nIergQI/AAAAAAAAACE/Wed0PpFfdYU/s400/foto+crecer.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5117769902751187202" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(...) el espectáculo de mi padre alcanzó gran popularidad siendo yo un niño. Fue todo inesperado y sorprendente. Especialmente para todo aquél que le conocía o que había visto una vez aquel insípido espectáculo repleto de artificios verbales innecesarios y viejos trucos adaptados al público infantil. Un elefante por el ojo de una aguja se convirtió, de la noche a la mañana, en un celebrado espectáculo para los menores de siete años, y aquello, era más que suficiente para los padres de medio mundo, dispuestos a pagar encantados las entradas albergando la esperanza de que fuera otro quien entretuviera a sus hijos, aunque fuera durante poco más de hora y media (...) Antes de partir, estuviera yo donde estuviera, me levantaba con sus fuertes brazos y sin dejar que mis pies rozaran tan siquiera el suelo, me situaba junto al tronco de su árbol favorito. El viejo roble. Un roble que había sido plantado el mismo día en que había nacido el tatarabuelo de su abuelo. El roble en el que se habían medido todas las generaciones posteriores de la familia Wilcock. Allí estaban escritos con el tambaleante trazo de un cuchillo los nombres de mis antepasados. Y sobre sus nombres, estaban marcadas sus estaturas. También estaba mi nombre. Y a mi me encantaba verlo allí. Adoraba aquel ritual. Cuando mi padre se aseguraba de que no llevaba los zapatos puestos. Cuando alzaba la mirada y me preguntaba sonriendo si estaba seguro de que no podía estar más recto, y también cuando tras mi afirmativo gesto con la cabeza sacaba su navaja del bolsillo, marcaba por encima de mi cabeza y simulaba haberme cortado por error un mechón de mi cabello, que llevaba escondido desde hacía un buen rato en la otra mano. Después, me enseñaba cariñosamente como había crecido y tras pasar su gastado dedo índice por mi diminuta nariz me decía que si le echaba de menos lo suficiente durante aquel viaje crecería de golpe un un centímetro más. (...) Las siguientes cuatro semanas le eché mucho de menos.  Tanto que estaba convencido de haber crecido otros tantos centímetros. Ni siquiera me pasó por la cabeza acercarme al viejo roble para comprobarlo. Tan importante era para mi crecer, como comprobarlo junto a mi padre mediante aquella ceremonia que tanto me hacía disfrutar de él. Cada noche, observaba desde mi ventana como aquel solitario árbol recibía la oscuridad y por la mañana, también le utilizaba como excusa para alargar la vista al final del camino con la esperanza de ver a lo lejos el coche de mi padre y escuchar como hacía sonar rítmicamente el claxon. (...) Aquella mañana, que tenía de especial lo mismo que cualquiera de las anteriores, finalmente regresó. Un lejano zumbido interrumpió el suave sonido de la brisa. Me abalancé sobre la ventana y entre las desnudas ramas del viejo roble vi como el coche se acercaba con lentitud. Al poco rato sonó el claxon y se llevó con sigo las pocas dudas que tenía. Era él. Bajé rápidamente. Saltándome uno de cada tres escalones. Y esperé en la puerta. Dando pequeños saltitos, sin ningún ritmo, esperando a que se detuviera el coche delante de casa. Tardó algo más de lo normal porque había recogido por el camino a las hijas del fabricante de material fotográfico que vivía en la casa de al lado. Bajó del coche y me levantó hacia el viejo árbol preguntándose cuanto le habría echado de menos. (...) Años después, el día que no regresó, crecí de golpe todos los centímetros que me separaban de la madurez. (...)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6632210020268257360-7256953201854184627?l=raymondwilcock.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/feeds/7256953201854184627/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6632210020268257360&amp;postID=7256953201854184627' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/7256953201854184627'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/7256953201854184627'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/2007/10/crecer.html' title='crecer'/><author><name>daniel resines</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RwX4nIergQI/AAAAAAAAACE/Wed0PpFfdYU/s72-c/foto+crecer.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6632210020268257360.post-3510307758284056372</id><published>2007-07-12T19:23:00.000+02:00</published><updated>2007-07-12T19:25:11.451+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sara y Paul.'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Charlie'/><title type='text'>a la carrera</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RpZjutuYB8I/AAAAAAAAAB8/I6B4jizbbKM/s1600-h/blog+inn.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RpZjutuYB8I/AAAAAAAAAB8/I6B4jizbbKM/s400/blog+inn.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5086362483360794562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(...) éramos estudiantes y en aquella época ni queríamos cambiar el mundo, ni pensábamos siquiera que el mundo tuviera algo que ver con nosotros. Sara era la única chica del grupo. Al nacer, su madre ya había decidido con meses de anterioridad que iba a llamarse Brigitte. Pero tras una amarga discusión, su padre, que consideraba aquel afrancesado nombre un problema, decidió unilateralmente inscribirla en el registro civil como Mary Jane. Tras amargas disputas familiares, Sara pasó a llamarse Brigitte, aunque en todos los documentos oficiales aparecía como Mary Jane, y siempre tuvo que firmar como tal. Tras el divorcio de sus padres, estos volvieron a llamarla cada uno por el nombre que habían escogido. Sara pasó a llamarse Brigitte en casa de su madre y Mary Jane en la de su padre. Dos años más tarde, al llegar a la gran manzana para convertirse artista, Sara decidió quitar la razón a cualquiera de sus dos progenitores y decidió responder únicamente al nombre de Sara. (...) También estaba Charlie. Acomplejado por su timidez y por su incipiente calvicie, decidió esconderlas a ambas bajo una austera gorra de la que nunca se separó. Cinéfilo empedernido, anhelaba convertirse en escritor de películas y soñaba con emular a sus héroes personales, a los que se refería como “los ni”. Curiosa manera para referirse a sus tres directores favoritos, Passolini, Fellini y Antonionni. Durante los tres años que coincidimos en la universidad, Charlie no se separó de su gorra, ni de su diminuta cámara de ocho milímetros, que siempre reposaba en los enormes bolsillos de su abrigo y que documentó con fidelidad la mayoría de las tonterías que hicimos aquellos años . (...) Paul también había inventado su propio personaje. Aspiraba a sobrevivir el resto de su vida actuando en los destartalados cafés del Village. Allí, solía provocar altivamente a todos sus oyentes con envenenadas letras que improvisaba sin piedad. Paul consideraba que no valía la pena escribir canciones para gente que no las iba a escuchar nunca. Y decidió convertir a su público en el leitmotiv de sus canciones. Paul era ajeno a la psicodelia que engullía las calles del país en forma de grandes gafas amarillas y pantalones de color naranja. Se empeñaba en defender a los cantautores de siempre y, aunque solo fuera por provocar a unos Stones, que ya llevaban casi diez años tocando la misma canción pero en los que Paul volvía a creer por los rumores que circulaban sobre la influencia que había ejercido en ellos su novela favorita, El maestro y margarita, de Mijail Bulgakov. (...) Y en medio de todo esto estaba yo. Con la extraña sensación de ser el hilo conductor de aquella historia y estar lleno de sentimientos contradictorios con respecto a ella. Fue en Nueva York donde empecé a prestar atención a mis sueños y me acostumbré a dormir con una libreta y un lápiz en la mesita de noche con la esperanza de que el inconsciente me susurrara una buena historia que contar en mis pretenciosos cortometrajes de estudiante. Una historia que no tuviera nada que ver con lo que estaba viviendo cada día en las calles de aquella ciudad. (...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...) la tarde en que tomamos esta foto hacía mucho frío. Sara acababa de pintar uno de sus murales en la calle McDougal y como era habitual los cuatro habíamos faltado a nuestras clases. Sara estaba radiante. Ella no creía en artistas tristes, hambrientos y malhumorados. Para ella, pintar contenta, después de haber dormido bien, y saboreando un enorme y delicioso bocadillo de pastrami era la manera correcta de encarar una obra. Utilizó vivos colores para rellenar aquellas infantiles formas que, extrañamente ya nos resultaban familiares a todos. Con mi cámara decidí dejar constancia de aquel atropello artístico. Justo después de tomar la fotografía, Charlie recordó una película de Godard que acababa de ver. Era Bande à part. Estaba entusiasmado con la escena en la que el trío protagonista atraviesa en carrera el museo del Louvre para establecer un nuevo record. Escuchamos la explicación de Charlie en respetuoso silencio. Paul emitió un dócil gruñido y después, sin más, propuso que atravesáramos en carrera el Metropolitan. A todos nos pareció la mejor idea que habíamos oído en mucho tiempo. Y sin pensarlo dos veces, nos pusimos en marcha con las manos en el bolsillo y paso decidido. Sintiéndonos héroes de antemano. Decididos a hacer historia. Convencidos de realizar una gran hazaña. Media hora más tarde comprobamos que el Metropolitan cerraba dos tardes a la semana. Y nosotros habíamos escogido una de ellas para convertirnos en semidioses de talones alados dispuestos a volar por sus salas. Dimos media vuelta y nos encerramos en casa. Pasamos la noche fumando y viendo películas italianas. Nadie volvió a recordar jamás aquella brillante idea que iba a convertirnos en celebridades (...)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6632210020268257360-3510307758284056372?l=raymondwilcock.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/feeds/3510307758284056372/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6632210020268257360&amp;postID=3510307758284056372' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/3510307758284056372'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/3510307758284056372'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/2007/07/la-carrera.html' title='a la carrera'/><author><name>daniel resines</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RpZjutuYB8I/AAAAAAAAAB8/I6B4jizbbKM/s72-c/blog+inn.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6632210020268257360.post-9105595850406094913</id><published>2007-06-14T17:43:00.000+02:00</published><updated>2007-06-14T17:59:40.321+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Matilde'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nuestras abuelas'/><title type='text'>nuestras abuelas</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RnFidEo_JWI/AAAAAAAAAB0/lg8hnl2-FxY/s1600-h/183.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RnFidEo_JWI/AAAAAAAAAB0/lg8hnl2-FxY/s400/183.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075946506624640354" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(...) a menudo, cuando uno no ha llegado a la mayoría de edad, tiene en sus abuelos referentes de gran importancia. A los diez años, yo adoraba ir a la escuela. La escuela primaria. Vacía de obligaciones y llena de estímulos. Por aquel entonces, me separaba poco de mi vecina, Matilde. Y solíamos pasar las tardes juntos, en compañía de nuestras abuelas, que eran poco menos que amigas inseparables. Juntas, acudían cada tarde a recogernos puntualmente a las puertas de la escuela. Siempre estaban de muy buen humor. Reían, cantaban y nos gastaban bromas en todo momento. Creía yo por aquel entonces que tenían mucha sed, pues bebían continuamente de las botellas que, sin falta, llevaban en los bolsillos de sus desgastadas batas. (...) Cuando mi madre me despedía por la mañana en la puerta de la escuela, cada día me azotaba inocentemente para planchar, por última vez, mi impecable uniforme escolar. Mientras, me alisaba el pelo una y otra vez apretando con la palma de la mano mi indefensa cabeza y me repetía “ sobretodo, esta tarde, pórtate bien en casa de la abuela”. A mi me costaba entender porqué mi madre se empeñaba en repetir una y otra vez aquel consejo a todas luces innecesario. Pero siguió haciéndolo. Una y otra vez. Hasta el día que cogí prestada su cámara fotográfica y tomé esta foto. Una de las mejores tardes que pasamos con nuestras abuelas. (...)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6632210020268257360-9105595850406094913?l=raymondwilcock.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/feeds/9105595850406094913/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6632210020268257360&amp;postID=9105595850406094913' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/9105595850406094913'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/9105595850406094913'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/2007/06/nuestras-abuelas.html' title='nuestras abuelas'/><author><name>daniel resines</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RnFidEo_JWI/AAAAAAAAAB0/lg8hnl2-FxY/s72-c/183.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6632210020268257360.post-5546455102495486358</id><published>2007-06-12T16:28:00.000+02:00</published><updated>2007-06-12T16:31:35.742+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='yo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Paul y una niña'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mi madre'/><title type='text'>un par de grandes zapatos</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/Rm6uAEo_JVI/AAAAAAAAABs/911hFcclQqg/s1600-h/485.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/Rm6uAEo_JVI/AAAAAAAAABs/911hFcclQqg/s400/485.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075185146362013010" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(...) no siempre llegar el primero acaba por ser lo mejor. En lo referente a mi vida, y hablando en general, puedo afirmar que no siempre disfruté de llegar antes que los demás a lugares tan dispares como la pubertad, el éxito, el amor, el fracaso o el olvido (...) Durante más de dos años mis padres acogieron en casa a mi primo Paul. Yo tenía entonces poco más de diez años, y el contaba doce. Durante aquellos dos años, pasé artificialmente a tener un hermano mayor y experimenté con ello las ventajas y los inconvenientes de tenerlo.(...) Paul era un muchacho extremadamente tranquilo. Tímido y silencioso, apenas se movía para acudir a la escuela, y una vez allí, apenas lo hacía de su pupitre. Nunca estropeaba nada ni lo envejecía. Sus libros, material escolar y zapatos estaban siempre nuevos y relucientes. Ajenos a las huellas que deja el tiempo en esta clase de objetos. Aquella actitud me condenó a no estrenar nunca nada. Yo no era un niño presumido. No me importaba no estrenar un libro de texto o incluso un jersey de lana. Aunque si recuerdo todavía con tristeza aquellos dos años es porqué no podía soportar llevar sus zapatos usados. (...) Papá trabajaba a menudo y ya hacía muchas giras y actuaciones por el viejo continente, lo que se traducía en la más absoluta indefensión ante cualquiera de las decisiones que tomara mi madre. Aunque no íbamos mal de dinero, en casa nunca se había tirado nada y yo no me acordaría de nada de esto si no fuera porqué Paul, que era poco más alto que yo, ostentaba unos pies inusualmente grandes. Obviando este matiz, mi madre no tuvo la menor compasión y me obligó a calzar aquellos enormes y lujosos zapatos. A mi, me parecían tan grandes que a menudo tenía la sensación de que llegaban a cualquier lugar hacia el que yo me dirigiera mucho antes que yo. Precisamente fue durante esos dos años, y no se si por culpa de los zapatos cuando empecé a llegar a los lugares de manera prematura y sin preparación alguna. Mi voz cambió a un tono mucho más grave antes que la del resto de mis compañeros. Me enamoré de mi compañera de clase Susan Davies. Y fuí correspondido. Al poco tiempo, ella se enamoró de Paul. Y poco más tarde se olvidó de mi. A menudo pienso en aquellos dos años. Aprendí mucho y rápido. Y me temo que todo fue culpa de aquel enorme par de zapatos(...)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6632210020268257360-5546455102495486358?l=raymondwilcock.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/feeds/5546455102495486358/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6632210020268257360&amp;postID=5546455102495486358' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/5546455102495486358'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/5546455102495486358'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/2007/06/un-par-de-grandes-zapatos.html' title='un par de grandes zapatos'/><author><name>daniel resines</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/Rm6uAEo_JVI/AAAAAAAAABs/911hFcclQqg/s72-c/485.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6632210020268257360.post-7392699708293931945</id><published>2007-05-25T12:57:00.000+02:00</published><updated>2007-05-25T12:58:33.444+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='rachel'/><title type='text'>el futuro de Rachel</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RlbBUdpCtSI/AAAAAAAAABk/hDp4sMVgGYk/s1600-h/604.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RlbBUdpCtSI/AAAAAAAAABk/hDp4sMVgGYk/s400/604.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5068450987950388514" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(...) cada vez que se acercaba con el coche a la puerta de casa y me miraba con aquellos ojos pequeños y redondos lo deseaba. Deseaba que pasara el verano para poder ir en busca del frío. (...) Salí una temporada con Rachel. Justo antes de abandonar para siempre el pueblo miope que a duras penas me había visto crecer. Antes también de embarcarme en una desesperada y ególatra, pero necesaria búsqueda de mi mismo. Richmond se difuminaba para mi, y Rachel iba a quedarse para siempre en aquella burbuja aislada del resto del mundo. Aquellas semanas de verano que pasamos juntos fueron amargas y dulces con la misma intensidad y probablemente acabaron por adormecer y confundir mi paladar de tal manera que jamás volví a tener la certeza de nada. Aquella mirada hacía que todo lo demás no me importara. El resto pasaba a habitar zonas de mi inconsciente por las que no tenía intención de pasear jamás. Pero también ella me recordaba a cada momento el futuro que me esperaba allí. No era una mala elección. Pero no era mi elección. Era el futuro perfecto para Rachel. Y un futuro sin sentido para mi. Nada me aseguraba acertar, pero no me quedaba más remedio que intentarlo. Salir de allí. Huir de la comodidad en busca de algo diferente que, aunque me resultara incómodo pudiera disfrutar. Porque en aquella época, yo era ya un gran amante de la imperfección y aquel futuro, como Rachel, era demasiado perfecto para mi. Embriagado por estas contradicciones y algunas más, pasé a su lado aquel corto verano y me enamoré un poco. Con la llegada del frío me despedí. Prometí volver pronto, y no regresé jamás. Lo mejor, y también lo peor de todo, era que nunca iba a saber si había hecho lo correcto.(...)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6632210020268257360-7392699708293931945?l=raymondwilcock.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/feeds/7392699708293931945/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6632210020268257360&amp;postID=7392699708293931945' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/7392699708293931945'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/7392699708293931945'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/2007/05/el-futuro-de-rachel.html' title='el futuro de Rachel'/><author><name>daniel resines</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RlbBUdpCtSI/AAAAAAAAABk/hDp4sMVgGYk/s72-c/604.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6632210020268257360.post-4261063044368736530</id><published>2007-05-23T19:50:00.000+02:00</published><updated>2007-05-23T19:52:21.327+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nick'/><title type='text'>ilusion</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RlR_N9pCtRI/AAAAAAAAABc/5V1KbGR1o7w/s1600-h/97.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RlR_N9pCtRI/AAAAAAAAABc/5V1KbGR1o7w/s400/97.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067815358560384274" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(...) ver sonreír a un nieto es lo mas impactante por lo que he pasado. Y también verlo llorar, gatear y patalear. Sostenerlo entre mis brazos es como sujetar entre las manos la perpetuidad de uno mismo. Porque aunque su vida sea finita, como la mía, uno no alcanza a ver el fin de una mirada transparente y nítida que no esconde más que una vida común disfrazada de inocencia.(...)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6632210020268257360-4261063044368736530?l=raymondwilcock.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/feeds/4261063044368736530/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6632210020268257360&amp;postID=4261063044368736530' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/4261063044368736530'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/4261063044368736530'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/2007/05/ilusion.html' title='ilusion'/><author><name>daniel resines</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RlR_N9pCtRI/AAAAAAAAABc/5V1KbGR1o7w/s72-c/97.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6632210020268257360.post-5877370534747543133</id><published>2007-05-23T11:17:00.000+02:00</published><updated>2007-05-23T11:20:07.593+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Martin'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='James Hellmutt'/><title type='text'>aprender a andar, aprender a querer</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RlQHCNpCtQI/AAAAAAAAABU/-SydvN_wfIU/s1600-h/172.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RlQHCNpCtQI/AAAAAAAAABU/-SydvN_wfIU/s400/172.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067683215301588226" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(...) es fácil establecer el día en que se aprende a andar, hablar o a ir en bicicleta. De repente, uno es capaz de sostener el peso de todo su cuerpo sobre sus dos frágiles piernas, balbucea “papa” y “mama”, o es capaz de recorrer desafiando todas las reglas de la gravedad algo más de cincuenta metros sin contar con la triste ayuda de dos ruedecillas estabilizadoras.   Pero... ¿Cuando aprende uno a querer? ¿Como se aprende a odiar? (...) De todos los chicos que iban a la escuela, Martin Hellmutt siempre me llamó la atención. Era extrovertido y alegre. Parecía tener tiempo para todos y todos le adoraban porqué estar a su lado hacía que ni que fuera por un momento, te sintieras como la persona más especial del firmamento. Martin siempre sonreía. Todos los días y a todas horas. Excepto los miércoles a la salida de la escuela. Cada miércoles le esperaba su padre. Un tipo curioso. Con escaso pelo repeinado hacia la derecha y mirada escondida detrás de unas grandes gafas redondas y amenazantes. (...) James Hellmutt Shift acudía a la escuela cada miercoles a la misma hora. Se cobijaba bajo la sombra del mismo árbol y esperaba pacientemente a su hijo. Cuando éste se presentaba, apenas cruzaban una mirada y sin mediar palabra le invitaba a entrar en el auto con gesto tosco y brusco. Era un destartalado Ford marrón de tapicería clara y castigada. Con paso decidido, James entraba. Se acomodaba en el asiento, se abrochaba el cinturón de seguridad y encendía el motor.  A su lado, Martin no sonreía. Su padre había sido el alcalde de Richmond durante algo más de diez años.  No había sido un político especialmente impopular, pero había coleccionado un buen número de enemigos. De malas maneras, James había acabado fuera del ayuntamiento hacía poco más de cinco años. Desde entonces, cada miércoles recogía a su hijo menor  para que lo acompañara al cementerio. Allí, abría el maletero de su coche. Sacaba una vieja silla plegable, se sentaba y empezaba a reír. Reía sobre la tumba de todos aquellos que le habían molestado a lo largo de su vida pero que la habían abandonado antes que él. Reía a carcajadas. Rebosante de odio. Enloquecido por la sed de una venganza imposible, acobardada y a destiempo. Pasaba allí un par de horas. Sin parar de reír. Recogía la silla y volvía a entrar en su viejo Ford. Conducía hasta una heladería cercana y tomaba un helado de pistacho y iogur con su hijo. Durante aquellas dos horas semanales Martin observaba a su padre desde la ventanilla trasera del coche. Aburrido. Con tristeza. Su padre odiaba a los muertos. Martin odiaba estar allí. Y yo odiaba que un chico como Martin, aunque solo fuera durante dos horas a la semana, aprendiera a odiar y no pudiera sonreír. (...)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6632210020268257360-5877370534747543133?l=raymondwilcock.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/feeds/5877370534747543133/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6632210020268257360&amp;postID=5877370534747543133' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/5877370534747543133'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/5877370534747543133'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/2007/05/aprender-andar-aprender-querer.html' title='aprender a andar, aprender a querer'/><author><name>daniel resines</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RlQHCNpCtQI/AAAAAAAAABU/-SydvN_wfIU/s72-c/172.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6632210020268257360.post-6281561585737203572</id><published>2007-05-16T17:35:00.000+02:00</published><updated>2007-05-16T17:52:04.213+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ingrid'/><title type='text'>la viajera</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RkslJ9pCtPI/AAAAAAAAABM/99J0ld6fV8o/s1600-h/461.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RkslJ9pCtPI/AAAAAAAAABM/99J0ld6fV8o/s400/461.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5065183059004011762" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(…) mi padre solía decir que no creía en el arte. Creía en los &lt;br /&gt;artistas. Y evidentemente, se consideraba uno de ellos. Siendo &lt;br /&gt;un niño me acostumbré rápidamente a pasar largas horas &lt;br /&gt;viajando con la imaginación y llegué a plantearme si realmente &lt;br /&gt;existía el viaje, o si simplemente cabía hablar de viajero. (…) El &lt;br /&gt;invierno no era, desde luego, mi estación favorita. Frío y poco &lt;br /&gt;dado a las sorpresas, llenaba Richmond vacío. Por eso, cuando &lt;br /&gt;el hermano mayor de mi padre enfermó y mi prima Ingrid se &lt;br /&gt;instaló en casa me lo tomé como un anticipo de las vacaciones. &lt;br /&gt;Para mi, aquella situación no era más que un regalo. La &lt;br /&gt;oportunidad de que algo sucediera. Cualquier novedad era algo &lt;br /&gt;bueno, y para mi, aquello era lo mejor que podía haber pasado. &lt;br /&gt;Una persona más en la mesa. Alguien con quien jugar e incluso &lt;br /&gt;enfadarme. Un soplo de aire fresco. A partir de su llegada, &lt;br /&gt;cualquier cosa que hiciera, aunque la hubiera hecho mil veces, &lt;br /&gt;adquiría categoría de novedad y iba a resultar excitante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque yo tenía 12 años y ella poco más de seis, hablábamos el &lt;br /&gt;mismo lenguaje. Era una niña tímida y callada, pero por alguna &lt;br /&gt;razón hallaba en mi al cómplice perfecto. Aunque no &lt;br /&gt;mantuviéramos largas conversaciones, siempre permanecía a mi &lt;br /&gt;lado y me observaba con candidez. Pronto se convirtió en mi &lt;br /&gt;sombra, y llegué a pensar que jamás la perdería.(…) Como todos &lt;br /&gt;los terceros domingos de cada mes de Agosto, la feria llegó a &lt;br /&gt;Richmond. Aquello no era Disneylandia pero bastaba para &lt;br /&gt;mantener en vilo a toda la ciudad durante un par de días. La &lt;br /&gt;gente sonreía más de lo corriente y las calles olían a algodón &lt;br /&gt;dulce. A la salida de la iglesia, mi madre nos llevó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He bizqueado siempre con mi ojo derecho, pero tengo buena &lt;br /&gt;puntería y me encanta disparar. Me empeñé en conseguir un &lt;br /&gt;collar de perlas falsas para mi madre, que cada vez tenía más &lt;br /&gt;tiempo para los demás y menos para ella. No resultó muy &lt;br /&gt;complicado y cuando me acerque a ella con la baratija me &lt;br /&gt;abrazó, aunque fue un abrazo corto. Me soltó con brusquedad. &lt;br /&gt;Ingrid ya no estaba con nosotros. No puedo decir que me &lt;br /&gt;angustiara. Ni siquiera pensé que pudiera pasarle nada. Era &lt;br /&gt;demasiado joven para sentir esa clase de sentimientos. La &lt;br /&gt;inconsciencia es una gran armadura y siendo niño yo estaba &lt;br /&gt;muy bien protegido. Tan solo traté de no caer al suelo por los &lt;br /&gt;bandazos que iba dando mi madre. Intentaba parecer tranquila, &lt;br /&gt;pero vi en los ojos de mi madre una mirada que nunca antes &lt;br /&gt;había visto y que no podía comprender. Pero no me gustó. &lt;br /&gt;Cambiaba sin sentido el rumbo de aquel viaje que hubiera &lt;br /&gt;deseado no hacer nunca. Apretaba con fuerza la mandíbula, y &lt;br /&gt;también mi mano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco apareció Ingrid. Sonriendo. Ausente y ajena a aquel &lt;br /&gt;instante extraño, incomodo y novedoso que acababa de &lt;br /&gt;suceder. Mi madre me soltó la mano. La abrazó con fuerza y &lt;br /&gt;rompió a llorar. Ingrid no entendió lo que sucedía pero cruzó su &lt;br /&gt;mirada con la mía por encima del hombro de mi madre. Estaba &lt;br /&gt;sonriendo, y sin abandonar aquel abrazo agitó con su manita &lt;br /&gt;una fotografía. (…)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6632210020268257360-6281561585737203572?l=raymondwilcock.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/feeds/6281561585737203572/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6632210020268257360&amp;postID=6281561585737203572' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/6281561585737203572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/6281561585737203572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/2007/05/la-viajera.html' title='la viajera'/><author><name>daniel resines</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RkslJ9pCtPI/AAAAAAAAABM/99J0ld6fV8o/s72-c/461.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6632210020268257360.post-8448518138725339286</id><published>2007-05-11T13:14:00.000+02:00</published><updated>2007-05-11T13:16:21.727+02:00</updated><title type='text'>cumpleaños soñado</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RkRQaFE4jPI/AAAAAAAAABE/oSAlUrjEjgc/s1600-h/246.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RkRQaFE4jPI/AAAAAAAAABE/oSAlUrjEjgc/s400/246.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5063260290040761586" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(…) fue mi mejor cumpleaños. Mis padres decidieron comprar un televisor para toda la familia y yo no recibí ningún regalo personal. No tuve que posar con ningún ridículo muñeco ni montar complejos juegos de construcción que se me antojaban imposibles para alguien de mi edad. Mi madre no me regaló ropa de colores chillones – algo que solía hacer a menudo porqué no soportaba el estilo adulto que yo había adoptado- y mi padre no intentó que me montara en un vehículo de hojalata. En definitiva, el cumpleaños perfecto. Plácido, anónimo y tranquilo. Alejado del centro de atención. Desterrado de la popularidad familiar por una promesa de diversión eterna en forma de ventana oscura. A cambio de la felicidad de aquel momento, solo una fotografía. Una fotografía junto a aquel electrodoméstico desconocido que ni me atraía ni me producía rechazo alguno, pero que iba a cambiar nuestras vidas para siempre (…)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6632210020268257360-8448518138725339286?l=raymondwilcock.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/feeds/8448518138725339286/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6632210020268257360&amp;postID=8448518138725339286' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/8448518138725339286'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/8448518138725339286'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/2007/05/cumpleaos-soado.html' title='cumpleaños soñado'/><author><name>daniel resines</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RkRQaFE4jPI/AAAAAAAAABE/oSAlUrjEjgc/s72-c/246.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6632210020268257360.post-4771467181127260963</id><published>2007-05-09T11:02:00.000+02:00</published><updated>2007-05-09T13:38:23.506+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='muelas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cynthia'/><title type='text'>muelas</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RkGOYFE4jOI/AAAAAAAAAA8/Y1zjs2zI8ng/s1600-h/encants002.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RkGOYFE4jOI/AAAAAAAAAA8/Y1zjs2zI8ng/s400/encants002.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062484000471813346" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(…) los finales suelen pillarme por sorpresa. El trabajo, las vacaciones, los noviazgos y las amistades acaban siempre sin darme apenas tiempo para prepararme. También las películas me provocan esta misma sensación e incluso mi carrera llegó a su fin de manera sigilosa y sin llamar a la puerta. No es que me sorprenda el final en si. Con apenas cinco años tuve que enterrar a “muelas”, mi primera mascota y único hamster, así que siempre he tenido claro que todo llega a su fin. Mi problema más bien tiene que ver con el momento y he acabado por vivir atemorizado algunos de los mejores de mi vida (…) Gracias al exagerado éxito de mi padre pude dedicarme durante toda mi vida a satisfacer inquietudes artísticas y profesionales. Lo que básicamente se resume en hacer siempre lo que a uno le da la gana. Mientras el ilusionista siguiera sacando conejos de su chistera yo no tendría que rendir cuentas a nadie. (…) A finales de los sesenta, vivía yo alejado del verano del amor y de la costa. De viaje sin fin. De placer en placer. De puerto en puerto. Alguna de mis primeras películas había sido un éxito en pequeños círculos intelectuales. Pero yo seguía sin interesarme excesivamente en mi carrera. Solo me interesaba disfrutar de aquella lujosa vida de navegante. (…) Fue en aquella época, despreocupado de todo lo que me rodeaba cuando la conocí. Se movía nerviosamente y solía sentarse en proa a escribir poemas en su pequeño cuaderno. Borraba cada una de las palabras que escribía, y a pesar de dedicar cada día tiempo a la escritura, aquella desgastada libreta permaneció en blanco durante años. La conocí en una pelea. Estaba a punto de noquear a uno de los camareros que servían champagne francés en una de mis fiestas a bordo, en el puerto de Saint Tropez. Y yo, todavía hoy, haría cualquier cosa por una copa de champagne.  Viví junto a ella muchos años esperando a que todo terminara. Navegamos hacia el final, y mientras este no llegaba, dimos dos vueltas al mundo en mi velero. Como seguía sin llegar, decidimos pasar una vida juntos, aunque hay muchas más fotografías para hablar de ello. ( …)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6632210020268257360-4771467181127260963?l=raymondwilcock.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/feeds/4771467181127260963/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6632210020268257360&amp;postID=4771467181127260963' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/4771467181127260963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/4771467181127260963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/2007/05/muelas.html' title='muelas'/><author><name>daniel resines</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RkGOYFE4jOI/AAAAAAAAAA8/Y1zjs2zI8ng/s72-c/encants002.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6632210020268257360.post-1073494762990783280</id><published>2007-05-03T14:51:00.000+02:00</published><updated>2007-05-03T14:53:10.537+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='el ilusionista'/><title type='text'>el ilusionista</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RjnbDVE4jNI/AAAAAAAAAA0/lxZOji5Cypw/s1600-h/encants001.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RjnbDVE4jNI/AAAAAAAAAA0/lxZOji5Cypw/s400/encants001.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5060316506571181266" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(…) como buen mago, mi padre tenía sus manías, y la primera de ellas era que nadie debía referirse a él como tal. Concebía sus trucos como el fruto de horas de soledad y entrenamiento, lo que le hacía sentirse mucho más cercano del gimnasta que de la magia. Le encantaba llamarse “el ilusionista” porque no creía hacer más que eso, jugar con las ilusiones de los demás. Pasaba largas horas encerrado en su despacho. Desaparecía en él. Detrás de aquella vieja puerta gastada por el tiempo no se escuchaba nunca ningún ruido. Utilizaba toda su energía en convertir sus movimientos, si no en algo invisible, sí en algo imperceptible para los demás. (…)  nunca comía en publico, ni dejaba que nadie le viera en una posición que no fuera vertical. No se le podía ver sentado, arrodillado, agachado y mucho menos tumbado delante de nadie. Incluso él y mi madre dormían en estancias separadas y yo nunca compartí mesa con él. En el autobús o en cualquier otro tipo de transporte viajaba siempre a pie, y si debía tomar un taxi, lo hacía solo. Estuviera con quien estuviera. Para él, adoptar cualquier otra posición que no fuera la de estar de pie, era dar pistas innecesarias sobre sus movimientos y bajar la guardia fuera de las actuaciones malacostumbrar a su cuerpo de manera innecesaria. (…) Tan solo pude ver a mi padre sin estar de pie una sola vez. Era una vieja fotografía que encontré ordenando sus cosas cuando ya había fallecido.  El ilusionista estaba agachado. Jugaban con él, mi abuelo Martin y su hermano Charles. Reían junto a ellos sus esposas, Natalie y Olga.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6632210020268257360-1073494762990783280?l=raymondwilcock.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/feeds/1073494762990783280/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6632210020268257360&amp;postID=1073494762990783280' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/1073494762990783280'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/1073494762990783280'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/2007/05/el-ilusionista.html' title='el ilusionista'/><author><name>daniel resines</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RjnbDVE4jNI/AAAAAAAAAA0/lxZOji5Cypw/s72-c/encants001.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6632210020268257360.post-1698973200098625166</id><published>2007-04-30T14:15:00.001+02:00</published><updated>2007-04-30T14:15:05.957+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ralph'/><title type='text'>aqui, un amigo</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RjXdhlE4jMI/AAAAAAAAAAs/8jMUTiPlqVo/s1600-h/610.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RjXdhlE4jMI/AAAAAAAAAAs/8jMUTiPlqVo/s400/610.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5059193325378636994" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(…) apretaba las cejas con picardía, alzaba la vista lentamente y mostraba sus dientes con una sonrisa maliciosa. Cuando Ralph repetía estos tres movimientos, y debía ser en este mismo orden, yo sabía íbamos a vivir algo especial. Como cuando cruzamos remando el lago Loranc. Tardamos un día entero. Pasamos hambre, sed y remamos hasta no poder más. Y lo hicimos sólo para comprobar si era posible ir hasta la casa del viejo Sam y volver en un mismo día. Al llegar a casa tuve que dar muchas explicaciones. Por haber cogido el destartalado bote de mi abuelo sin permiso. Por haber puesto en peligro mi vida y la de mi prima Ingrid, que además estaba resfriada. Por no haber ido a la escuela. Y, por encima de todo, por ser amigo de Ralph. No me importó. Yo sabía que por un día había vivido como en una novela de Mark Twain. Y a fin de cuentas, aquellas aventuras eran las que nos obligaban a leer en la escuela. &lt;br /&gt;Aunque para ser fieles a la realidad, nada de todo aquello habría sucedido sin mi Huckelberry particular. (…) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos encontramos en el mismo pupitre el primer día de clase del primer curso escolar. Y no volvimos a separarnos hasta que abandoné Richmond para ir a la universidad. &lt;br /&gt;Ralph era demasiado mayor para su edad. Y sabía que en cuanto creciera, iba a ser siempre demasiado immaduro. Se resistía a crecer. Con la edad, su reinado iba a menguar cada vez más hasta desaparecer incluso en el recuerdo. De todas las personas que he conocido a lo largo de mi vida, posiblemente ninguna habrá disfrutado del día a día como él. Siempre hizo las cosas por el simple placer de hacerlas,  para demostrarse a diario que a diferencia de la gran mayoría de la gente, él si que podía vivir cuando quisiera todo cuanto quisiera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre supo que no iba a moverse jamás de Richmond y que los mejores años de su vida iban a ser aquellos. Tardé varios años en volver a casa. Y jamás volví a saber de Ralph. Suelo preguntarme a menudo qué debió ser de aquellas cejas, aquellos ojos y aquella sonrisa. Me apena pensar que jamás volvieron a vivir tiempos tan felices como aquellos. Aunque me reconforta pensar que Ralph lo sabía y que disfrutó de aquel momento mientras duró. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- en la foto, Ralph y mi prima Ingrid -&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6632210020268257360-1698973200098625166?l=raymondwilcock.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/feeds/1698973200098625166/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6632210020268257360&amp;postID=1698973200098625166' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/1698973200098625166'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/1698973200098625166'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/2007/04/aqui-un-amigo.html' title='aqui, un amigo'/><author><name>daniel resines</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RjXdhlE4jMI/AAAAAAAAAAs/8jMUTiPlqVo/s72-c/610.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6632210020268257360.post-4648807689878095090</id><published>2007-04-26T19:49:00.000+02:00</published><updated>2007-04-27T12:09:24.771+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Susan y Lisa'/><title type='text'>Vacaciones en Everett</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RjHLtVE4jLI/AAAAAAAAAAk/ZiFsUupy49g/s1600-h/612.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RjHLtVE4jLI/AAAAAAAAAAk/ZiFsUupy49g/s400/612.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5058047836125957298" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(…) aquellos veranos se sucedían sin que sospechara que no iban a durar para siempre. Cada año, mi padre me llevaba a Europa. En verano solía actuar allí, y yo no tenía escuela, así que aprovechaba para pasar unos días conmigo. Una semana antes del viaje, yo acompañaba a mi madre para pasar unos días en Everett. Mucho antes de que Everett, debido a mi propio crecimiento,  me pareciera cada vez más pequeño. Íbamos a casa de mi tía Susan y su amiga Lisa. Eran muy simpáticas. Pasábamos medio día de viaje antes de llegar. Mi madre y yo apenas cruzábamos palabra, pero la excursión valía la pena. A parte del viaje con mi padre, aquella era la mejor semana del año. Me encantaba como cocinaba Susan. Y nunca entendí porqué no se había casado. Todo lo que veía en ella eran virtudes, empezando por aquella deliciosa mermelada de zarzamoras. En aquellas fechas solíamos coincidir con el campeonato estatal en la bolera. Susan, Lisa y tres amigas solían participar cada año y, aunque nunca habían ganado, cada año lo pasábamos en grande. El último verano que pasé en Everett, sonaba sin parar Rock around the clock, de Bill Halley &amp; The Comets. Yo fui el fotógrafo oficial. Ellas, no lograron pasar la primera ronda. Todos reímos por útima vez en Everett (…) &lt;br /&gt;Lisa y Susan - abajo, empezando por la izquierda-&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6632210020268257360-4648807689878095090?l=raymondwilcock.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/feeds/4648807689878095090/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6632210020268257360&amp;postID=4648807689878095090' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/4648807689878095090'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6632210020268257360/posts/default/4648807689878095090'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raymondwilcock.blogspot.com/2007/04/blog-post.html' title='Vacaciones en Everett'/><author><name>daniel resines</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_H2dB6cvUrXA/RjHLtVE4jLI/AAAAAAAAAAk/ZiFsUupy49g/s72-c/612.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
